Emigrar por supervivencia: el testimonio de Rosita García.

NOW: Emigrar por supervivencia: el testimonio de Rosita García.
NEXT:

MILWAUKEE (TELEMUNDO WI) - Dicen, que emigrar, es un acto de valentía y esperanza. Pero en el caso de Rosita García, una mujer transgénero originaria de Guatemala fue un acto de pura supervivencia.

La violencia que enfrentó en su país la obligó a huir hacia los Estados Unidos, pero el camino no estuvo exento de sufrimiento. Desde ser víctima de un brutal ataque en México hasta enfrentarse a las dificultades de las políticas migratorias de la administración Trump, la historia de Rosita es un claro reflejo de los peligros a los que se enfrentan miles de personas LGBTQ+ en Latinoamérica.

“Nunca me imaginé que la gente iba a ser tan cruel. En mi país me dieron cuatro balazos”, comentó García, con una mezcla de dolor y resignación al recordar los ataques sufridos en su natal Guatemala, país que aún es considerado uno de los más peligrosos para la comunidad transgénero.

Rosita, como tantas otras personas transgénero, ha visto como su identidad de género ha sido una fuente de constantes problemas, pero su fuerza y determinación la impulsaron a tomar la difícil decisión de migrar hacia el norte.

Su viaje la llevó primero a Chiapas, México, donde se convirtió en víctima de una brutal agresión. En sus propias palabras, "cuando yo sentí por detrás el primer machetazo, metí la mano y fue donde me quedaron colgando directamente los dedos." Las marcas visibles en su cuerpo son testigos de la violencia extrema que sufrió mientras intentaba llegar a Estados Unidos.

A pesar de este ataque, Rosita no se detuvo. En 2020, finalmente logró cruzar la frontera y llegar a suelo estadounidense, aunque su historia no terminó ahí. Fue detenida y, tras un largo proceso, logró salir de un centro de detención gracias a un patrocinador. Sin embargo, no todas las personas migrantes pueden contar con la misma suerte debido a las políticas migratorias de la administración de Donald Trump.

Ricardo Galaviz, director asociado del Centro Comunitario LGBT de Milwaukee, señaló con preocupación que, aunque Estados Unidos sigue siendo un refugio en comparación con otros países, los derechos y las libertades de la comunidad LGBTQ+ siguen siendo amenazados. "La preocupación viene porque en otros países no tienen nada de derechos, libertades, así como existían o existen aquí. Entonces el peligro viene de que no hay nada de protección para estos individuos", destacó.

A nivel latinoamericano, países como Brasil, México y Colombia se han convertido en algunos de los más peligrosos para la comunidad LGBTQ+. Las autoridades, lejos de ofrecer protección, a menudo se convierten en los principales actores de la violencia, tal como lo comentó Mónica Linares Hernández, activista de la Asociación ASPIDH Arcoiris Trans de El Salvador: "Ahora resulta que quien ejerce la violencia no son los miembros de pandillas u organizados, sino más bien las mismas autoridades".

Linares ha sido testigo de la violencia que muchos miembros de la comunidad LGBTQ+ sufren en silencio, y critica la falta de transparencia en los informes oficiales. "Cuando se ve todo esto, y compara los datos que tiene el Estado versus los datos que tienen las organizaciones, definitivamente son datos que están aquí en cero y aquí están elevadísimos", agregó.

A pesar de los esfuerzos del gobierno para minimizar las cifras, Linares asegura que la realidad es mucho más oscura. "La gente se sigue desapareciendo, la gente sigue muriendo y lo ponen como suicidio, como accidente, como no sé qué, como cualquier cosa menos homicidio", lamentó la activista.

El futuro sigue siendo incierto para las personas transgénero como Rosita García, quienes, a pesar de haber encontrado un lugar en los Estados Unidos, siguen siendo vulnerables ante posibles deportaciones debido a las políticas migratorias del presidente Donald Trump. En un emotivo llamado, Rosita le pidió al presidente que se ponga “la mano al corazón” y considere el sufrimiento de las personas que, como ella, huyen de la violencia en busca de una vida mejor.

"Que no sea malo, que nos dé una oportunidad, que no nos deporten a donde nos matan," finalizó García, con la esperanza de que su testimonio sirva para abrir los ojos de quienes aún no comprenden la gravedad de la situación que enfrentan miles de personas transgénero en Latinoamérica y el resto del mundo.

Comparte este artículo: