La Laguna: el taller en Milwaukee que mantiene viva la talabartería mexicana

La Laguna: el taller en Milwaukee que mantiene viva la talabartería mexicana
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MILWAUKEE (TELEMUNDO WISCONSIN)- En un pequeño taller del sur de Milwaukee, el olor a cuero y aceite recibe a los visitantes antes de que puedan ver las piezas terminadas.

Es La Laguna, el espacio donde José Mejía mantiene viva una tradición mexicana a través de la talabartería, el oficio de trabajar el cuero a mano.

Originario de Jalisco, Mejía lleva cuatro años trabajando desde Milwaukee, donde fabrica cinturones, carteras, fundas, llaveros, colgadores y otros artículos de cuero. También crea piezas más inusuales, como fundas hechas con cuerno de vaca.

“Yo hago fajos, hago carteras, hago fundas, hago llaveros, hago colgasombreros... lo que la gente me pide”, cuenta José. “Y nunca hay que decir que no se puede. Hay que decir: lo voy a intentar”.

Para él, las posibilidades son prácticamente ilimitadas.

Puede fabricar desde accesorios cotidianos hasta fundas para rifles y navajas, dependiendo de lo que sus clientes le pidan.

Un oficio que aprendió por su cuenta

La historia de José con la talabartería no comenzó como una tradición familiar.

Nadie en su familia se dedicaba a este oficio. Él lo descubrió por su cuenta, motivado por su interés en las cosas antiguas y por las ganas de aprender a trabajar con sus propias manos.

“Yo solo. Yo solo porque me gustan las cosas antiguas”, explica. “Antes no tenía la herramienta, pero ahorita con lo de internet puedes ver videos y te vas logrando hacer lo que tú quieres”.

Con el tiempo, convirtió ese aprendizaje autodidacta en un oficio.

Entre sus trabajos más particulares están las fundas hechas con cuerno de vaca.

“Si tú buscas en Google fundas de cuerno de vaca para navaja, nomás voy a salir yo”, dice entre risas.

Cada pieza es diferente

En el taller de José no hay máquinas de coser.

Cada pieza se corta, se cose y se termina a mano, lo que hace que ninguna sea exactamente igual a otra.

“Yo, en lo personal, nunca he podido hacer un cinto igual a otro. Todos son diferentes”, dice. “Es como una obra de arte”.

El trabajo requiere paciencia y precisión. Un pequeño error puede arruinar una pieza que tomó horas en preparar.

Para José, esa imperfección también es parte del valor de su trabajo.

“Es arte en cuero. Eso significa talabartería”, explica. “Tienes que tener corazón para hacer las cosas para que te salgan bien. Eso es lo más importante”.

Una tradición que busca pasar a la próxima generación

José reconoce que algunos oficios hechos a mano enfrentan dificultades para mantenerse vigentes en una época dominada por la tecnología y la producción en masa.

“Lo malo ahorita es la tecnología y las nuevas generaciones. No quieren trabajar mucho”, señala. “A veces hay cosas difíciles que tú tienes que hallar el modo de hacerlas”.

Pero en La Laguna, el futuro del oficio ya está tomando forma.

Sus hijas lo ayudan con algunas tareas, como coser y pintar.

“Mis hijas me ayudan a coser y a pintar, y me da gusto porque se motivan”, cuenta.

Lo que comenzó como una habilidad que José aprendió por su cuenta se convirtió en una forma de mantener una parte de su cultura mexicana en Milwaukee.

Cinto por cinto y pieza por pieza, la talabartería continúa viva en La Laguna.

Y este sábado 10 de octubre, José llevará parte de su trabajo al Museo Público de Milwaukee como parte de “De Sus Manos a las Tuyas”, un mercado donde artesanos locales compartirán sus creaciones y sus historias con la comunidad.

Para José, cada pieza representa algo más que cuero trabajado a mano.

Es una tradición que viajó desde México y que ahora continúa en Milwaukee.

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