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Trump se aprovecha del escándalo de los cables del embajador para interferir en Gran Bretaña

Por olivertapia

(CNN) — Apenas un mes después de disfrutar del esplendor y la lujosa hospitalidad que solo la reina Isabel II puede ofrecer, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a recordarle a Gran Bretaña quién es el jefe.

El lunes, con un par de tuits devastadores con los que prácticamente declaró persona-non-grata al embajador británico Sir Kim Darroch, el presidente hizo más que simplemente alimentar un rencor personal. Convirtió la extrema incomodidad de Gran Bretaña en un arma de influencia política sobre el mejor aliado de Estados Unidos.

Al dejar en claro que preferiría un enviado más comprensivo con su visión del mundo, Trump está tratando de que sea más difícil para otro país obtener informes diplomáticos precisos e inteligencia interna sobre un gobierno que ha alarmado a muchos aliados extranjeros, no solo a Gran Bretaña.

Trump podría haber puesto la otra mejilla y buscar elevarse por sobre el tumulto respecto a los despiadados cables del embajador del Reino Unido sobre su carácter y la disfuncional Casa Blanca.

Pero esa no es la forma de actuar del presidente.

LEE: El embajador británico en EE.UU. calificó a Trump de “inepto”; así reaccionó el presidente de EE.UU.

Donde otros líderes estadounidenses podrían haber elegido una ruta menos polémica, Trump busca la escalada, complaciendo su implacable donde sentir la debilidad de otro.

Al atacar al gobierno británico y a su enviado, Trump mostró rasgos familiares: es demasiado sensible y reacciona mal ante las críticas públicas, incluso cuando proviene de un país y un gobierno al que a menudo él mismo ha reprendido. Y rara vez deja pasar una oportunidad para vengarse.

Los tuits de Trump enviaron el mensaje a Londres de que su embajador, un diplomático de carrera que fue calificado el lunes como un globalista antiTrump por sus propios enemigos en casa, ya no es bienvenido en la Casa Blanca.

El tuit de Trump supuso un golpe fatal a los arduos esfuerzos de Darroch durante los últimos dos años para lidiar con la tarea casi imposible de forjar lazos estables con la tumultuosa Casa Blanca de Trump.

En una señal de que ahora ya está fuera del círculo, al embajador, quien tenía contactos en toda la administración, se le retiró la invitación para una cena con Trump, el emir de Qatar y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, programada para el lunes por la noche.

Trump también dio lo que podría ser un golpe final a la saliente primera ministra británico, Theresa May, a la que acusó de “estropear” la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, un organismo que Trump desprecia.

Y dejó en claro que la “relación especial” bajo su sucesor, que asumirá el cargo en un par de semanas, será en sus términos, un sentimiento que podría tener enormes implicaciones políticas y diplomáticas en Londres y más allá.

“La buena noticia para el maravilloso Reino Unido es que pronto tendrán un nuevo primer ministro”, escribió Trump en Twitter.

‘Esta relación es más grande que esta situación’

La intervención del presidente hace que el próximo primer ministro británico, que se espera sea el exsecretario de Relaciones Exteriores Boris Johnson, sea un suplicante para el presidente de Estados Unidos.

Su primer objetivo será reparar la relación diplomática más importante de Gran Bretaña. Es difícil ver cómo podría lograrse eso sin nombrar efectivamente a un nuevo embajador en Washington a quien Trump considere favorable.

Gran Bretaña estará cada vez más en deuda con los Estados Unidos si finalmente abandona Unión Europea, ya que necesitará un nuevo acuerdo de libre comercio con Washington. Al establecer una nueva arma de influencia sobre Gran Bretaña, Trump mejoró su posición antes de una negociación en la que ambas partes esperan que él imponga duras condiciones.

MIRA: La tormenta diplomática por la revelación de que el embajador de Gran Bretaña llamó “inepto” a Trump

El gobierno de Trump también quiere alejar a Gran Bretaña de sus socios europeos y espera que se una a su esfuerzo por sancionar a Irán. Gran Bretaña sigue apoyando el acuerdo nuclear con Irán que abandonó Trump y ha estado bajo la presión de altos funcionarios estadounidenses.

La visita de estado de Trump a Londres el mes pasado, diseñada por Darroch, fue vista como la mejor oportunidad de Gran Bretaña para desplegar su propia influencia sobre el Presidente.

Pero si alguien pensó que la calidez de su bienvenida al Palacio de Buckingham en una exitosa visita de estado el mes pasado haría que Trump le diera a Gran Bretaña una mano cuando la necesitaba, estaba equivocado.

(Photo by Dominic Lipinski- WPA Pool/Getty Images)

Irónicamente, Darroch lo había predicho en uno de una serie de cables de un periodo de dos años que fueron filtrados al Mail on Sunday por una fuente desconocida.

“Podemos estar de moda, pero esta sigue siendo la tierra de ‘Estados Unidos Primero'”, escribió Darroch, quien en otros mensajes describió a Trump como “inepto” y a su administración como sumida en el caos.

Diplomáticos británicos pasaron el fin de semana tratando de contener el daño de la filtración, que sacudió las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña.

Dadas las décadas de amistad entre Washington y Londres, es probable que las tensiones actuales eventualmente se vean como una arruga en una larga relación.

“Nadie está en una buena posición”, dijo el lunes el exsecretario de Defensa Ashton Carter a Erin Burnett, de CNN, y señaló que Trump se sintió insultado y que Gran Bretaña se sintió avergonzada por la filtración.

“Espero que todos reconozcamos que esta relación es más grande que esta situación” y que “cualquier personalidad”.

¿Quién filtró los cables?

En Londres, el gobierno de May dijo repetidamente que apoyaba a Darroch y denunció los posibles motivos de quien filtró los cables, que no ha sido identificado.

Se están planteando diferentes teorías sobre la motivación de quien filtró los cables. Es posible que se trate de un funcionario simpatizante de facciones antieuropeas y a favor de Trump en el Partido Conservador que quieren que Darroch se vaya para poner a un nuevo embajador más en sintonía con Trump.

Quizás alguien del próximo gobierno quiso enviar un mensaje a Trump de que los días de los diplomáticos británicos tradicionalmente favorables a la UE y al poder establecido internacional están contados. En el periódico “The Sun” del martes, el ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, jefe de Darroch y el último rival de Johnson en la carrera por el puesto de primer ministro, dijo que los se contemplaría la posibilidad de un poder extranjero hostil dispuesto a interrumpir las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña estuviera detrás de la filtración.

Nigel Farage, líder del Partido Brexit antieuropeo, de quien Trump dijo que sería un gran embajador en Washington, buscó su propia ganancia política.

En su programa de LBC Radio, calificó al actual embajador en Washington de “globalista”, y agregó que “Kim Darroch es antiTrump”.

El gobierno británico quedó en una posición vulnerable después de que Trump le cerrara las puertas a Darroch.

(MANDEL NGAN/AFP/Getty Images)

Después de todo, el embajador solo estaba haciendo su trabajo: proporcionar evaluaciones contundentes sobre un gobierno extranjero a sus superiores en su país. Si Trump logra que Darroch se vaya, enviaría un mensaje a cualquier gobierno extranjero interesado en explotar la voluntad de Gran Bretaña de someterse a la voluntad de una nación anfitriona.

Y al reemplazar a Darroch, el gobierno británico estaría en manos de quien filtró los cables, quien debe haber dejado a los diplomáticos británicos en el extranjero con la duda de si sus críticas a líderes extranjeros terminarán en los periódicos.

La oficina de May emitió una declaración en la que expresa su “total respaldo” a Darroch.

“Hemos dejado en claro a Estados Unidos lo lamentable de esta filtración. Los extractos filtrados no reflejan la cercanía y la estima en que mantenemos la relación”, dijo un portavoz.

“Al mismo tiempo, también hemos subrayado la importancia de que los embajadores puedan proporcionar evaluaciones honestas y sin matices de la política en su país”.

Por lo menos en el corto plazo, Gran Bretaña probablemente no puede darse el lujo de retirar a Darroch, debido al precedente que establecería en su país y ante sus representantes en todo el mundo.

Se esperaba que Darroch se marchara a principios del próximo año de todos modos. No sería una sorpresa si el nuevo primer ministro encuentra una manera de adelantar su salida de forma sutil antes de esa fecha.

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